MADURO OBSEQUIO DE VIERNES
El tiempo esculpe la roca con sadismo de sable,
no digas que el amor todo lo puede,
hay una vastedad de cuerpos echada a las aves...
Afuera llueve.
Cóncava, mi ofrenda es el torrente de brujas
que acecha en la impudicia del cuello,
y baja, hacia la doble ambrosía de los pechos
donde un rosario de mieles chorrea
espejado afluente de la cadera.
Con la boca entreabierta, los hombros, la cabellera,
te obsequio esta anorexia de amor que me incencia las vértebras.
Soy toda una casta de marfiles, muslos y arcabuses
disparándote al Deseo.

Nodriza que mece el sillón en la turbiedad del viernes,
espero.
ALICIA BENÍTEZ INÉS.
De Pensamiento e imagen. Tomo 1. Edit de los cuatro vientos.
Bs. As, 2002.-