
Eran dos poetas.
Uno le dijo al otro:
- Si la poesía fuera un ascensor con dos puertas, y una desembocara en el mar y la otra en la garganta de un dinosaurio, ¿qué elegiría usted?
- La escalera- contestó el otro y vivió muchos años sano y salvo.
Eugenio Mandrini.