
¿Una bomba atómica? preguntó Abdón extrañdo.
Si, respondiò la anciana. Creían que nuestros pueblos habían fabricado una criatura de àtomos que al reventar, mataría a los hombres sin alas, detrás del gran océano. Años 91, años 2001 murmura la vieja y se pierden sus ojos en un pozo sin fondo.
Abdòn sonríe apretando las palmas contra la greda dura: piensa que los hombres sin alas están formados por átomos ardiendo que si llegaran a chocar entre ellos, algún día reventarán por el aire como abejorros, dejando cometas de humo negro igual que los que ahora se enroscan al atardecer de Gaza.