Memento mori de los F 18 supersónicos al este del meridiano.
Dobles discípulas de la sombra
ALA CON ALA DESCIENDEN,
Roto el sonido, la tierra yerma,
solo les queda embestir al cielo.
Son mas de veinte
PERO EL VACÍO SALPICA Y CIEGA.
Fríos de altura,
al límite de la incandescencia
CEDEN AL VUELO INVERSO
y estrellan con nervios quemados
ESTA LUZ TERRENAL
que aún sigue despidiendo luciérnagas
ENTRE SUS DEDOS...