Desprovista de faroles hechiceros, huérfana de besos y de ausencias,
no sabía que el amor es otra cosa
y se dijo enamorada, con desprecio.
Por mirar desdibujando lo sagrado,
sola amenizó las fiestas íntimas,
zozobró en los ojos de su amada,
sin saber nada de pieles, pobre mina.
Se fingió letrada en artes del arrastre,
esperó la luna llena en cacerías
cambalache su comparsa a contramano
meneaandose una laucha en naftalina...
partió, entre carmines kamikazes
aburrida de la vida, rictus amargo.